No siempre es falta de interés

No siempre es falta de interés

Qué ocurre realmente cuando tu hijo «no se concentra» —y por qué el regaño no funciona

Son las siete de la noche.

El cuaderno lleva cuarenta minutos abierto en la misma página. Ya lo llamaste tres veces. Dice «ya voy». No va.

Y entonces aparece esa pregunta que ninguna madre quiere pensar, pero piensa: ¿será que simplemente no le interesa?

Respira. Esa pregunta llega a nuestra consulta casi todas las semanas. Y casi siempre tiene una respuesta distinta a la que temes.

Deleyes Emprendedor

Porque lo que desde afuera parece desinterés, muchas veces por dentro es un cerebro trabajando el doble para lograr lo que a otros les sale solo.

Lo que se ve no es lo que ocurre

  • «No termina las tareas». Empezó cuatro veces. Cada interrupción lo devolvió al principio.
  • «Se distrae con todo». Escucha el reloj, la moto, la conversación de la cocina —todo al mismo volumen.
  • «Es desordenado». No logra ver el desorden como una secuencia de pasos a resolver.
  • «Parece que no me escucha». Sí escuchó: la instrucción se le fue antes de poder ejecutarla.

Ayuda pensarlo así: la atención no es un interruptor de encendido y apagado; se parece más a un portero, alguien que decide qué entra y qué se queda afuera. En algunos niños ese portero deja pasar todo a la vez. No es que no quiera trabajar: está atendiendo quince cosas con la misma intensidad, y ninguna gana.

Un aviso necesario: nada de esto significa que tu hijo tenga TDAH. Significa que la conducta que ves no alcanza para explicar lo que ocurre. Un diagnóstico no se hace leyendo un artículo —tampoco descartando uno.

Qué puedes hacer esta semana

  • Cambia la pregunta. De «¿por qué no te concentras?» a «¿en qué parte te trabaste?». La primera acusa; la segunda ubica el problema.
  • Haz visible la secuencia. Una hoja, tres pasos, y que él tache cada uno. Lo que no se ve, no se puede ordenar.
  • Ordena el entorno antes que al niño. Ruido, pantallas, mesa. A veces no falta voluntad: sobra estímulo.
  • Nombra el esfuerzo, no solo el resultado. «Vi que volviste a intentarlo» enseña más que «por fin terminaste».
  • Si se repite en varios lugares —casa, colegio, amigos— por más de seis meses, busca una evaluación. No para poner una etiqueta: para saber cómo acompañar.

Y algo que conviene no olvidar

Regañar más fuerte no enseña a concentrarse. Solo enseña a esconder que cuesta. Y un niño que aprende a esconder que le cuesta, deja de pedir ayuda.

Entender no es justificar. Entender es empezar a acompañar bien.

En Vive evaluamos y acompañamos TDAH y TEA Nivel 1 con un enfoque neuroinclusivo y basado en evidencia. Si algo de esto te resonó, conversemos sin compromiso.

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Artículo publicado originalmente en la web del estudio: https://institutovive.pe/psicotips/no-siempre-es-falta-de-interes/

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Autor en DELEYES · 2 artículos